Ningú és perfecte

DM 09 05 22

Ahmed, Marrakech, diciembre de 2.009. ©Pedro Coll


Era casi un niño. Con un martillito y un cincel estaba grabando arabescos en una gran
hebilla, sentado en un taburete justo a la entrada de aquel pequeño local que olía a
cuero, las paredes a rebosar de bolsos y cinturones, todos iguales y todos diferentes.

Me dijo que se llamaba Ahmed. Había captado mi atención mirándome con su sonrisa
franca. Con intención clara de arrancar la conversación, de entrada casi acertó con su
pregunta:

Català?


Menorquí, le respondí sin pensármelo.

Me habría oído hablar por teléfono hacía sólo unos minutos. Chapurreando el
castellano me dijo que también chapurreaba el catalán. A partir de ahí llevé la
conversación al catalán con la maliciosa intención de ponerle a prueba. Le pregunté si
había estado en Cataluña y me dijo que nunca, que nunca se había movido de aquella
plaza, siempre en aquel taburete. Ahí era donde, además de algo de castellano y de
catalán, había aprendido otras muchas cosas.

Aquí s’apren de tot, comentó enigmáticamente sin dejar de trabajar, pero sin dejar de
estar pendiente de mi.

Era la época gloriosa del Barça de Guardiola, cuando el club catalán lo ganaba todo con
un futbol tan exquisito como arrollador, la añorada época del ‘sextete’. Te movías por
el mundo y siempre alguien, fuera donde fuera, te preguntaba por el Barça, por Messi.
¡Qué tiempos! Así que, con la seguridad de que compartíamos sentimientos, me lancé.

¡Serás del Barça!


Cambió de expresión, se puso enigmático y en voz baja y contenida me dijo:


Aquest es el problema, som ‘merengue’.


¡No fotis!

Sí, tío, ningú és perfecte.


Esto me ocurrió una noche en la bulliciosa plaza de Yamaa el Fna, en Marrakesh. Durante tiempo,
desde que escribí estas líneas rememorando la anécdota, estuve convencido de que Ahmed se
había referido a sí mismo, como ejemplo de la imperfección imposible de evitar por el ser
humano, pero ahora, viendo este texto publicado en la sección de Opinión de DM, he comenzado
a darle vueltas… ¿Y si el lúcido Ahmed se estaba refiriendo a mí?


https://www.diariodemallorca.es/opinion/2022/05/09/ningu-perfecte-65867446.html