LEICA ES MESSI

Da escalofríos comprobar lo superficiales que podemos llegar a ser, no digo ya en este país, posiblemente hay que referirse al ser humano.

Redes sociales, páginas web, blogs, facebook, instagram, twiter... todo ese batiburrillo de trampolines le ha dado al mindunguis de toda la vida la posibilidad de ocupar su espacio público y pontificar, criticar descarnadamente, despreciar con rencor, ironizar sin gracia ni estilo. Habrá que capear con todo ello, trabajar con argumentos y, sobre todo, recordar al personal que lo escrito, escrito queda.

Y cómo se iba a salvar de todo ello un mito de la excelencia más absoluta cómo es la Leica. Banalizan sobre ella, la mayoría sin haberla tenido en las manos, sin haberla acariciado, la comparan con otras cámaras que, por magníficas que sean, no son ella. Leica no es comparable, porque es única. Lo reduciré a algo más fácil de entender: Leica no es Cristiano, Leica es Messi. Las mejores de las demás sí pueden ser Cristiano, Nikon o Canon, por ejemplo, vamos a ser justos con ellas.

Leica te seduce por su solidez y personalidad, por su pequeño tamaño. Sus lentes minúsculas facilitan la movilidad y también la discreción. Te seduce por su respuesta precisa, por el sonido de su obturador, por los clicks de sus diafragmas, por la precisión de su enfoque... Salir con ella es toda una experiencia, sabes que te va a exigir más que cualquier otra cámara del mercado, que para pilotarla se necesita ser realmente piloto, no acepta inexpertos y ningunea a los ‘fantasmas’. Si consigues ‘hacerte con ella’ te va a seducir también al ver los resultados, la transparencia y la nitidez de sus imágenes, sin perdida de calidad o de luz en los bordes y esquinas de sus negativos, o de sus archivos digitales, sin horizontes ligeramente curvados, sin perturbaciones cromáticas... Pero sobre todo te seduce y convence, y te crea adicción, cuando descubres que, por sus características, te ha impedido disparar por disparar, ametrallar, tirar a todo lo que se mueva, al contrario, te ha conducido por el camino de la búsqueda pensada, trabajada y sentida de la imagen.

Llevo muchos años viviendo la y de la fotografía, viajando, conociendo, contrastando... Durante mi vida profesional he utilizado de todo: Sinar 9x12, Hasselblad, Pentax 6x7, evidentemente Nikon a finales de los 70, que sustituí por Canon a mediados de los 90, y mi último equipo analógico de medio formato, junto con las Canon EOS, fue la Contax 645 con ópticas Zeiss. Creo, y lo digo sin prepotencia, que sé de lo que hablo y puedo y quiero hablar de ello. Y decir que me chocan todos esos comentarios que constantemente se vierten sobre la marca Leica, reflejo del desconocimiento y de la ignorancia cuando no de envidia. ¿Cuál es su delito? La frustración que produce su precio.

En estos momentos estoy trabajando mis proyectos personales utilizando una Leica SL y una Leica M-P, digitales ambas, en las que utilizo ópticas Leica de hace 25 años, las mismas que utilizaba entonces con una M6 analógica que conservo en perfectas condiciones de uso. Con un simple ajuste, aquellas lentes jamás obsoletas se interaccionan perfectamente con la tecnología más reciente y ofrecen su calidad irrebatible.

Se trata de la excelencia.

Sí, pienso que Leica “es la fotografía” de la misma manera que Messi “es el fútbol”.

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